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Un plato de pasta es siempre un valor seguro. Y no pensemos que está todo inventado porque aún se puede sorprender. ¿Qué tal si viajamos de Italia a la India y cogemos lo mejor de sus culturas culinarias? En la India, el curry es un guiso especiado con una salsa cremosa. Un guiso que puede ser de carne, pescado, verduras o queso y se acompaña, generalmente, con arroz. Ahí está nuestra innovación: preparar una deliciosa salsa casera de curry con pasta.

Los grandes cocineros no se cansan de decirlo. El secreto de la buena cocina, de esa que deja huella, está en elegir ingredientes de calidad. Cuando contamos con buena materia prima, tenemos la mitad del trabajo hecho y, con muy poco, podremos hacer grandes platos.

El secreto de este sabroso plato de pasta está en la salsa, porque haremos nuestra propia mezcla de especias y porque le daremos una cremosidad excepcional con la nata para cocinar de Pascual. Es una nata de máxima calidad. Usaremos la variedad con un 18% de materia grasa, que es perfecta para elaborar una salsa. Si la nata se elabora con la mejor leche, el resultado no puede ser sino una nata auténtica.

Muchas veces pensamos, erróneamente, que el curry se hace con leche de coco. Pero, salvo en las regiones costeras del Sur, en la mayor parte de la India se cocina con lácteos, especialmente con nata y con yogur.

Y, si en la India las vacas son sagradas, las de Leche Pascual, también. Todas sus granjas están certificadas con el sello Aenor de Bienestar Animal. Esto significa que reciben una buena alimentación, que gozan de buena salud, que viven bien, con facilidad de movimiento, buena temperatura, zona de descanso y que interactúan entre ellas mismas y con los ganaderos. Ese bienestar se traduce en una leche extraordinaria y en una gran tranquilidad para nosotros.

fusilli

Ingredientes para 4 personas

  • 400 gramos de fusilli (normal, al huevo o de verduras)
  • 1 cebolla grande (o 2 pequeñas)
  • 2 tomates maduros
  • 3 dientes de ajo
  • Jengibre, un trozo de unos 2 centímetros
  • Nata para cocinar Pascual, 200 ml.
  • Laurel, 2 hojas
  • Coriandro o semillas de cilantro, media cucharilla
  • Comino, media cucharilla
  • 3 clavos
  • Flor de macis, 2 trozos
  • Canela china o casia, 2 trozos
  • Cardamomo verde, 4 vainas
  • Cúrcuma, 1 cucharilla
  • Chile en polvo, una pizca
  • Pimienta negra, media cucharilla
  • Anacardos crudos, un puñado
  • Aceite de oliva
  • Sal

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Elaboración de la receta paso a paso

Para hacer una salsa de curry casera, comenzaremos preparando un sofrito. Sí, aunque parezca mentira, la base de la cocina india también es el sofrito, eso sí, lleno de aromas, especias y picante. Pelamos la cebolla y la picamos en brunoise fina, es decir, en dados menudos. Lavamos y partimos en dados el tomate y lo reservamos aparte.

Por otro lado, preparamos la pasta de ajo y jengibre. En la India se utiliza constantemente, en casi todas las recetas, por lo que es habitual tener un frasco en la nevera siempre listo. Es muy fácil de elaborar, así que haremos una pequeña cantidad, solo para esta receta.

Pelamos los ajos y el trozo de jengibre y los partimos en varios pedazos. Los ponemos en el vaso de la batidora y añadimos una o dos cucharadas de agua, simplemente para facilitar el trabajo de la batidora. Trituramos hasta obtener una pasta cremosa, sin grumos.

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A por la mezcla de especias

Añadimos un chorrito de aceite de oliva en una cacerola e incorporamos todas las especias en grano, es decir, el comino, el clavo, la flor de macis, los trozos enteros de canela china o casia, las semillas de cilantro o coriandro y el laurel, partido en dos o tres trozos.

Acercamos al fuego, muy suave, para que no se quemen, y enseguida notaremos cómo van desprendiendo aromas.

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Pasado uno o dos minutos, incorporamos la cebolla y pochamos a fuego suave.

Cuando comience a estar hecha, incorporamos la pasta de ajo y jengibre, removemos y cocinamos un par de minutos antes de añadir el tomate picado. Cocinamos cinco minutos.

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Es el momento de añadir las especias en polvo: la pimienta negra recién molida, la cúrcuma y el chile. La cantidad de este último depende de la tolerancia al picante que tengamos. Si no nos gusta, podemos prescindir de él, añadir una pizca o ir subiendo la cantidad. Eso sí, siempre es mejor ser prudente al principio y añadir un poco más al final si nos va el rock and roll.

La nata, el toque diferencial de la salsa

Añadimos también la nata para cocinar, removemos y cocinamos unos minutos más para que la salsa espese un poco y se integren todos los sabores. Al final, probamos y ponemos a punto de sal.

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Trasladamos la mezcla al vaso y trituramos con la batidora hasta obtener una crema suave y uniforme. Ya está lista la salsa.

Mientras, llevamos a ebullición abundante agua en una olla amplia. Cuando rompa a hervir, ponemos sal y añadimos la pasta. Cocinamos según las instrucciones del fabricante para dejarla al dente.

Mientras se hace la pasta, en una sartén pequeña con un hilito de aceite de oliva virgen extra, tostamos ligeramente los anacardos, con cuidado de no quemarlos. En uno o dos minutos estarán listos. Escurrimos y mezclamos con la salsa.

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Servimos la pasta con la salsa de curry casera y terminamos con los anacardos por encima. Opcionalmente, podemos adornar el plato con unas hojitas de cilantro fresco.

¡A disfrutar!

Un truco: añade un poco de mantequilla a la pasta ya cocida

En España es muy habitual añadir un chorrito de aceite al agua, mientras cocemos la pasta, para evitar que se pegue entre sí… algo que horroriza a los italianos. Las mammas italianas, expertas en pasta, aseguran que si la cocemos en abundante agua, no tiene por qué pegarse.

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Eso sí, ellos añaden un chorrito de aceite una vez que la han cocido para que no se apelmace mientras ultimamos la salsa. También podemos añadir una nuez de mantequilla a la pasta ya escurrida. ¡Quedará suelta y con un toque delicioso!

Soluciones anti pereza: haz más cantidad de curry y congela, o quédate con la versión exprés

Una vez que probemos este plato, comprobaremos que merece la pena el esfuerzo de preparar nuestra propia mezcla de especias y cocinar lentamente la salsa. Pero, para esos días en que andamos con poco tiempo o nos apetece preparar este plato rápidamente, no tenemos más que hacer un sofrito de cebolla y añadirle una mezcla de especias ya preparada, que puede ser curry o, mejor aún, garam masala, que es más completo y mucho más aromático.

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Ahora bien, el mejor remedio antipereza es preparar una gran cantidad de salsa para congelarla bien empaquetada y emplearla después en otras elaboraciones, como un pollo al curry o un curry de coliflor. La nueva variedad de formatos de nata Pascual, que incorporan un tapón en los envases de 500 ml, nos ayudará en esta tarea. Si usamos el brick de un litro de nata para cocinar, tendremos curry para tres o cuatro elaboraciones más.

Además, estos nuevos envases son más sostenibles: están fabricados en un 89% con materiales procedentes de fuentes renovables, a base de caña de azúcar y de cartón de bosques gestionados de manera responsable.

Convierte fácilmente esta pasta en un completísimo plato único

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Tal y como está planteado, el plato ya es, de por sí, sabroso y nutritivo. Pero admite variaciones para hacerlo aún más completo y que se convierta en un excelente plato único. El pollo es, probablemente, la mejor opción, además de la más sencilla de incorporar. Solo tendremos que trocear unos filetes de pechuga de pollo en pequeñas tiras, saltearlas ligeramente y terminar de cocinarlas en la salsa, justo antes de mezclarlas con la pasta.